¿Tienes en casa una red inalámbrica y tienes problemas de cobertura? ¿Te gustaría pasar de esta situación…:
…a esta otra?:
Supongo que si os encontráis con una situación así, ya habréis buscado por la Red todo tipo de consejos y recomendaciones. Este primera entrada sobre el tema, pretende ser un resumen de las recomendaciones más habituales para mejorar la cobertura de una red inalámbrica, dividiéndolo en consejos de fácil aplicación, configuraciones de dificultad media, y medidas algo más avanzadas. Todas ellas, por separado o en conjunto son las que me han permitido mejorar la situación de la cobertura WiFi de mi portátil, aunque la medida final ha sido una más radical que comentaré en otra entrada.
Mis antecedentes
Antes de entrar en faena, os refiero brevemente mi problemática inicial, y os adelanto que finalmente he conseguido resolverla. Hay que tener en cuenta que en redes inalámbricas no hay ninguna fórmula matemática que garantice un éxito del 100%, puesto que cada configuración tiene sus propias características, comenzando por el lugar donde se va a instalar y acabando por los aparatos que se usen y las redes que existen alrededor perteneciente a vecinos y demás.
Mi caso en concreto se trata de un router inalámbrico Netgear DG834G, que me da ADSL, red local por cable y por wireless y protección firewall, colocado casi en la entrada del piso, junto a la roseta telefónica para el ADSL (en casa aún tenemos sppliter, así que no podría cambiarlo de sitio sin tener que tirar cable). El ordenador con el que tenía problemas de cobertura está en la otra punta del piso, tras un largo pasillo y con varias habitaciones por medio.
Tras probar todos los consejos que referiré aquí, la situación seguía sin cambiar y tenía una conexión deficiente que se traducía especialmente en lentísimas velocidades de la conexión de red local que hacía que el copiado de archivos entre distintas máquinas, se eternizara. Incluso desplazando el portátil a la misma habitación que el router obtenía tan sólo un incomprensible 80% de cobertura.
Tras observar este fenómeno y, sobre todo, cuando pude comprobar que esto no sucedía en otras máquinas, la conclusión fue que el problema estaba en el modelo de la tarjeta de red inalámbrica del portátil (una Dell Wireless Minicard 1395), que al parecer arrastra problemas muy diversos sobre su rendimiento. En un artículo próximo volveré sobre esto último y la forma de solucionarlo.
Medidas sencillas y sin coste
Ante todo, hay una serie de consejos de fácil aplicación que podemos adoptar para mejorar nuestra cobertura, y son aquellos que se refieren a la ubicación del router o punto de acceso inalámbrico.
- En primer lugar, si queremos una cobertura amplia, deberíamos buscar una ubicación lo más céntrica posible para el emisor de la señal. Si el punto de acceso se encuentra en la punta de, por ejemplo, un piso, y el ordenador que queramos conectar se encuentra en el punto opuesto, nuestra cobertura se verá mermada, y perderemos la mitad de la potencia (las ondas se emiten de forma circular desde la antena). Esta es una de las soluciones que yo no he podido aplicar.
- Debemos buscar un lugar lo más alto posible para colocarlo. La razón de esto es doble: por una parte desde una ubicación alta es más habitual encontrarse con menos barreras (muebles, armarios, cuadros…), por otra, parece ser que las ondas tienden a “bajar” (físicamente) cuanto mayor es la distancia.
- Orienta los receptores, si tienen antenas, o moverlos levemente hacia el lugar donde menos obstáculos haya (puertas, pasillos, ventanas…). Si trabajamos con un portátil, hay que tener en cuenta que normalmente las antenas están ubicadas por todo alrededor de la pantalla del mismo. A veces, girando un poco el portátil podemos ver cómo varía la calidad de la conexión.
- Evita colocar el router cerca de grandes superficies metálicas, puesto que distorsionan la señal. Si colocas el router en una estantería que nunca sea metálica.
- Los microondas y los teléfonos inalámbricos operan, normalmente en la misma frecuencia que las señales WiFi, por lo que el uso de éstos pueden crear interferencias que reduzcan la señal o la degraden. No suele ser muy habitual si todos los elementos son más o menos recientes (quizá los aparatos antiguos estuviesen menos perfeccionados), pero es un elemento a tener en cuenta.
Medidas con algún coste o de complejidad moderada
Si nada de lo anterior puede resolvernos la situación, o por el motivo que sea es inviable modificar la ubicación del punto de acceso, podemos aplicar otra serie de puntos.
- Actualiza el firmware del router o punto de acceso: los fabricantes normalmente aplican correcciones al software que gobierna nuestros dispositivos de red. En condiciones normales añaden nuevas funciones, corrigen errores o mejoran prestaciones. Para hacer esto no hay más que visitar la web del fabricante y acceder al área de soporte, buscar nuestro modelo y verificar si existe una nueva versión. Si accedes al módulo de administración del aparato, tendrás un apartado de actualización donde generalmente se indicará la versión actual. Recuerda que puede ser que la configuración que tengas se pierda, por lo que debes comprobar si tiene la opción de crear una copia de seguridad de los ajustes actuales.
- Actualiza los controladores de la tarjeta inalámbrica: exactamente lo mismo que lo anterior, pero en el extremo del receptor en lugar del emisor. Este proceso suele ser mucho más sencillo puesto que suele presentarse en forma de un instalador ejecutable.
- Aumenta la potencia de emisión y recepción tanto en el router como en la tarjeta inalámbrica. Esto no está disponible en todos los modelos, y puede no ser recomendable si nos encontramos en lugares demasiado cerrados. Lo más habitual es tener esta opción en la configuración de la tarjeta inalámbrica, para lo que hay que acudir al Administrador de dispositivos de Windows y entrar en las propiedades de la tarjeta.
- Cambia la antena de tu router, por una de alta ganancia. Es la forma más sencilla, cómoda y segura de aumentar la potencia de transmisión de nuestro router. Si tiene antena, comprobarás que puede desenroscarse, y si carece de ella seguramente tendrá una entrada en la que puedes conectar una. Los problemas vendrán si la rosca no es de un formato estándar, aparte de que no son fáciles de encontrar en tiendas, y tampoco son baratas (30-40€ para un trozo de plástico alargado).
Medidas complejas o con un coste mayor
- Entre los consejos anteriores constaban actualizar el firmware del router o mejorar la antena por otra de más potencia; esto puede llegar a ser complicado si el router nos lo ha proporcionado la compañía que nos provee de ADSL, pues en muchas ocasiones estos aparatos suelen estar modificados a medida para el operador, ser modelos exclusivos o, habitualmente, reducidos de las versiones estándares comerciales. En estas condiciones, yo recomendaría acudir a una tienda especializada y ver si podemos encontrar un router de una calidad mejor a un buen precio. En otras palabras, a veces es necesario comprar otro router o punto de acceso.
Verifica los parámetros de conexión wireless. Especialmente los canales configurados para la emisión (soy consciente de que esto podría ser una de las medidas iniciales, pero por la complejidad relativa a los usuarios con menos conocimientos, creo que es justo colocarla en último puesto): uno de los peores enemigos de las ondas de radio son los obstáculos, y el otro son las interferencias. Estas interferencias se pueden producir por otros aparatos como comentaba más arriba, pero también por otras redes. Una buena opción es usar el programa inSSIDer, con el que podemos conocer el estado de nuestra propia red y el de todas las que tengamos alrededor, y verificar si alguna red nos está “pisando” la calidad de la nuestra propia. La solución consiste en cambiar el canal de emisión, hasta encontrar el que nos dé mejor cobertura. Este programa nos mostrará gráficamente y de forma concisa y clara la calidad y prestaciones de las redes que nos envuelven. Partiendo de esta información podemos seleccionar el canal más adecuado para nuestra red.- La última opción que recomendaría sería cambiar la tarjeta de red wireless. Al menos en los casos de portátiles o de tarjetas internas. Si hablamos de adaptadores mediante USB quizá sea una medida más viable y a tener en cuenta desde un principio.
En ocasiones habrá que seguir un procedimiento de ensayo-error. Seguramente esto sea lo más pesado, pero como decía al principio no hay unas medidas que aseguren el éxito. En condiciones normales la combinación de varias de estas medidas debería ser suficiente para mejorar las condiciones de conexión de nuestra red inalámbrica, sin necesidad de tener que reemplazar ningún elemento de la misma.
En mi caso particular varios de estos consejos han ayudado a mejorar la situación, pero la solución definitiva vino de la mano del cambio de la tarjeta wifi del portátil, un proceso que explicaré en otra entrada. Espero que disfrutéis de una mejor experiencia sin cables.