Apología: 1. f. Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo.
Retórica: 1. f. Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.
Demagogia: 1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
¿Y esto a qué viene, no? Este fin de semana me he visto envuelto en una de esas grescas virtuales que surgen de vez en cuando en las distintas comunidades de Internet. Es obvio que el ser humano, por muy virtual que pueda llegar a ser, no deja de ser, precisamente, humano, y como tal impregna toda la Red con sus características, buenas y menos buenas.Hace ya algunos años que vengo curtiéndome en estas batallas, y creo que al final todo se resume en las tres palabras de arriba. El Troll de Internet es una figura que seguro todos conocéis, y muy posiblemente, yo al menos, os habréis sentido en alguna ocasión un poco troll.
No ha sido hasta ahora que me he parado un rato a pensar sobre ello, y he llegado a la conclusión de que las "broncas virtuales" tienen su origen en una de estas tres palabras, principalmente en virtud de la demagogia. A estas alturas el troll ya ha aprendido que llamar la atención con intervenciones incendiarias ya no funciona. Ahora usa discursos con los que trata de acercarse apoyos del resto de contertulios y lectores, ganar simpatías para su causa irruptora de la vida del sitio donde interviene, para ello comienza recurriendo a la demagogia. De esta forma logra más fuerza de cara al resto. En especial, parece ser que la palabra censura, es una de las más usuales en el léxico de estos personajes. Curiosa e interesante palabra que darían para un gran debate, acerca de la libertad en la Red, pero ridícula de usar en el contexto que suelen usarla muchos de estos personajes.
Ante esto, es la retórica la primera respuesta que se le suele dar. Se intentan acercar posturas, en virtud de lo políticamente correcto, razonando con él e intentando que deponga su actitud (nunca he entendido del todo esta expresión, las actitudes son un conjuntos de actos, ¿cómo pueden "deponerse"?). Normalmente cuando llega la respuesta retórica ya es tarde, y son los "adeptos" que previamente ha ganado los que salen en defensa de nuestro troll. Aquí entra en juego la apología. El troll se convierte en un pobrecito hablador que es atacado por: administradores, moderadores, colaboradores, asiduos, etc... nuevamente comienza un círculo vicioso de demagogias, retóricas y apologías que suelen tender a infinito hasta que son amenizadas por un leve "Supr".
Al final, sea como sea, el "daño" ya está hecho, es decir: ya se ha interrumpido la dinámica normal de nuestra Comunidad virtual. Al menos nos queda el consuelo de que para futuros visitantes la cosa queda "higienizada" (como ponen ahora las pegatinas de los W.C.), y de que aquellos asiduos que no estuvieron presentes se quedarán con una expresión divertida y confusa en la cara del tipo: "¿y aquí qué coño ha pasado?".
Como moraleja: supervisa esos comentarios que te hacen rechinar los dientes, que llaman la atención de un gran números de visitantes neófitos o conflictivos... seguramente el troll esté llamando a tu puerta.
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